EGO-cracía
"El poder no es una corona, sino el velo que los monstruos usan para ocultar que el mundo les queda pequeño..
Existen hombres que caminan sobre la historia dejando huellas que huelen a pólvora, a secretos guardados bajo llave ya una ambición que no conoce límites. Son figuras que ven el mundo como un tablero de ajedrez donde las personas no son más que piezas desechables para alimentar un ego que nunca se llena. Ya sea mediante el estruendo de ejércitos que marchan bajo símbolos de odio, el lujo silencioso de islas donde se comecia con la inocencia, o el control absoluto de naciones enteras bajo el puño del miedo, todos comparten el mismo ADN: la creencia de que están por encima de cualquier moral humana.
Incluso aquellos que usan el arte para disfrazar su sombra o los que convierten la política en un espectáculo de muros y divisiones, operan bajo la misma premisa de que su voluntad es la única ley que importa. El peligro no es solo el daño que causan, sino la forma en que logran que otros los sigan, los aplaudan o les sirvan de cómplices mientras construyen imperios sobre los restos de los que no pudieron defenderse. Al final, estos nombres se convierten en recordatorios de lo que sucede cuando el ser humano olvida la empatía para adorar su propio reflejo, demostrándonos que la oscuridad más grande no necesita esconderse, solo necesita suficiente poder para que nadie se atreva a señalarla.
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